El adiós al Mirage, en un país indefenso
Por Horacio Jaunarena (*)
De los 29 cazabombarderos de la familia Mirage que tenía la
Fuerza Aérea Argentina, sólo tres aparatos están en condiciones operativas de
volar y por muy cortos períodos. Esta limitación no es nueva; la entonces
ministra de Defensa Nilda Garré, siete años atrás, había prohibido que volaran
por la reiteración de accidentes. No obstante, desde entonces, nada se hizo
para superar esta carencia.
Ahora, la Fuerza Aérea ha decidido la “desprogramación
definitiva” -eufemismo que significa archivar los restos- de esos aviones, que
fueron, durante décadas, el principal sistemas de armas que tuvo la Nación para
el control de su espacio aéreo. En rigor, se trata de una imposición de la
realidad y de un reconocimiento tardío, pero siempre preferible a la mentira.