
Tupolev Tu-95 el avión espía más ruidoso del mundo
El gigante Tupolev Tu-95 comenzó a surcar los cielos a
principios de la década de 1950 y simbolizó el poderío militar de la Unión
Soviética. Incluso su nombre en clave, Oso, hacía referencia a su gran tamaño y
fuerza.
La aeronave contaba con hélices contrarrotativas de ocho
palas que lo hacían alcanzar velocidades supersónicas. Como consecuencia, el
estruendo del bombardero se podía escuchar incluso desde los submarinos.
El Tupolev Tu-95 había nacido en una época revolucionaria
para el diseño de aviones. En la década posterior al fin de la Segunda Guerra
Mundial el avance de la tecnología aeronáutica fue una constante.
Así que los motores propulsados por hélices del Oso
comenzaron a parecer arcaicos.