Después de tres décadas de presencia en la Antártida,
donde ya tiene cuatro bases polares, China ha decidido dotarse de un
avión de ala fija, un Basler BT-67, para mejorar sus recursos para explorar el continente helado, donde hasta ahora opera sólo con un buque y su helicóptero de a bordo.
Hasta ahora los científicos chinos se desplazan hasta el Polo Sur
en el único rompehielos que tiene en activo el país por el momento, el
"Xuelong" ("Dragón de Nieve"), y en ocasiones utilizan el "Xieying"
("Águila de Nieve"), el helicóptero del barco, un Kamov Ka-27 de
fabricación rusa.